¿Superbowl? No, mejor "The Queen"


Se cuenta que ayer unos (cifras oficiosas) 90 millones de personas (de los 300 millones totales) del país que me cobija estaban delante del televisor (algunas ya a las 2 de la tarde) disfrutando de la sobre-ingestión de Doritos y de Bud Light con la excusa de ver la Superbowl, el partido entre partidos del fútbol americano (aunque con la intención real de discutir sobre los mejores anuncios de las pausas publicitarias o la pinta de Prince en su show a la media parte). Pues bien, mientras eso pasaba, otr@s apostamos por el cine de madera de roble con "The Queen" ("La Reina").

Podría decir aquello que siempre viste de que sus 6 nominaciones a los Oscars (entre ellas, algunas de pata negra, como mejor actriz a Helen Mirren, mejor director a Stephen Frears o mejor película) le hacen honor, pero como no suelo compartir gustos con la Academia, prefiero dar razones de peso. La primera, por encima de todo, el cuidado exquisito con el que se trata la historia, centrada en los días posteriores a la muerte de Lady Di, con especial énfasis en la actuación de la Casa Real, focalizada en la Reina (qué sorpresa, ¿verdad?), y del gobierno, con protagonismo casi absoluto de Tony Blair. Es el que se considera ya el momento de la peor crisis de la monarquía en el Reino Unido, con encuestas que decían que el 25% de la población apostaba por su abolición a raíz de que la familia real prefiriera abstraerse del mundo en su residencia escocesa antes que compartir el dolor de su pueblo. Y en este conflicto es donde los dos actores que encarnan a los personajes principales hacen un papel más que interesante, que es la segunda razón de peso.

La tercera corresponde a una duda que tenía yo al salir de la sala: ¿cómo de real es la historia? Pues bien, según parece, el guión se basa en información fidedigna sacada, en palabras de su escritor, Peter Morgan, de "cualquier persona que quisiera hablar, [...] un montón de biógrafos tanto de la familia real como de los Blair y todos tienen sus fuentes, desde secretarias a mayordomos a sirvientes, etc.", y es que "Hay un montón de material ahí fuera, es cuestión de separar lo real de lo inventado". Eso sí, también confiesa momentos más ficticios: "por supuesto, como escritor, tuve que especular, pero se hace más sencillo cuando, por ejemplo, hablo con alguien que habló personalmente con el príncipe Carlos la noche que murió Diana. Sé lo que dijo así que puedo escribir esa escena de manera bastante ajustada a la realidad."

En global, es una película muy sobria, que trata de una forma muy elegante los efectos de los cambios sociales en la isla de Los Beatles, y cómo sus protagonistas se enfrentan a ellos. Y todo esto, sin que se haga pesada ni sensacionalista. Eso sí, si no os va el tema, pues no vayáis a verla porque no tiene ningún atractivo más que la historia en sí.

No entra en mis 3 elegidas de los tiempos recientes (el nivel está muy alto), pero me dejó un buen sabor de boca. Por cierto, ¿os he dicho ya que Helen Mirren está enorme como Reina Isabel?

1 aportaciones:

Laura dijo...

pero que poco espiritu americano.. xD