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Marchando otra de música made in USA

Hoy, un poco de bluegrass con tintes peliculeros:



Si os gusta el estilo y alguna vez andáis hambrient@s por NYC un fin de semana cualquiera, no dejéis de matar el apetito en Nolita House mientras descubrís/disfrutáis del estilo musical.

Política en uno de sus más puros estados

I think the American people would like to hear you say ... One is: there was probably more than mistakes; there was wrongdoing, whether it was a crime or not [...] Second: [...] I did abuse the power I had as president [...] And third: I put the American people through two years of needless agony and I apologise for that [...] And I know how difficult it is for anyone, and most of all you, but I think that people need to hear it and I think unless you say it you are going to be haunted by it for the rest of your life.



[Creo que los americanos querrían oírle decir... Una es: probablemente hubo algo más que errores; hubo maldad, sin importar si era o no un crimen [...] Segundo: [...] Abusé el poder que tenia como presidente [...] Y tercero: arrastré a los americanos a dos años de agonía innecesaria y me disculpo por ello [...] Y se que es difícil para cualquiera, y para usted más que para nadie, pero creo que la gente necesita oírle decirlo y creo que a menos que lo diga va usted a ser perseguido durante todo lo que le queda de vida.]



Dos años desde que el escándalo mayúsculo se descubrió hasta la dimisión y tres hasta la tácita admisión de que hubo mentiras. 30 años después, la política sigue siendo, en gran parte, el arte de vestir la realidad con las prendas que más convienen al beneficio de la causa por la que se simpatiza.

HUMANIDAD

De París a Nueva York, de la mano de sus amantes



Violencia, esa espiral eterna

¿Qué no haría un padre por su hija?

Aunque no deja de ser una película bastante estereotípica con un "ejército de un hombre" al más puro estilo Charles Bronson, "Taken" tiene (quién me lo iba a decir dada la premisa de la peli) uno de los más intensos monólogos que he visto:



Al acabarla de ver, no he podido evitar pensar si las acciones del padre protagonista por salvar a su hija raptada, a todas luces ilegales, estarían justificadas por lo extremo de la situación y por el extremo amor que un padre profesa por su hija. Me preguntaba si acaso no deberían ser exculpadas. Intentaba decidir si el personaje encarnado por Liam Neeson debería ser detenido, juzgado y condenado. Y mientras una parte de mi cerebro me decía que sí porque estrategias así no tienen sitio en una sociedad pretendidamente civilizada, la otra (no voy a llamarla corazón porque hacerlo me parecería una excusa para no enfrentarse de forma valiente a una situación incómoda que, a menudo, se usa para optar por la solución sencilla por no mirarse en el espejo de las consecuencias) me decía que porqué condenar a alguien que, a fin de cuentas, producía un beneficio social, no sólo liberando a su hija, sino a las otras chicas secuestradas. Pero luego me asaltaba la duda de que, en el mundo ajeno a las películas, la mayoría de situaciones nunca serían tan claras y que sería raro que alguien (al menos, parcialmente) inocente no acabara perjudicado. Y, entonces, me di cuenta de que "Taken" era sólo una peli de acción al estilo Charles Bronson y que era demasiado tarde como para no entregarse al descanso nocturno. Así que lo dejé en suspenso y aún no sé muy bien qué pensar.

Buscando el jardín prometido

La fuerza más poderosa de la naturaleza

Flechazos de purgatorio

Una terrible historia... real