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Orgullo... alternativo

En un día en San Francisco donde hasta Macy's siente el orgullo:

Orgullo Macy's

es curioso encontrarse con un grupo de gente que siente un orgullo algo diferente y poco amistoso hacia el tema principal:

Repent or Perish

aunque, todo sea dicho de paso, se deja claro que no odian a nadie ("We don't hate homos"), no deja llamar la atención la sentencia de pecadores dirigida hacia los desfilantes:

Love Kicks Ass

Curioso el detalle de la caja de cartón declarando que "el amor mola que te cagas" ("Love kicks ass") en forma de contra-contramanifestación.

A todo esto, desviando la mirada hacia lo que pasaba al final de esa calle, uno se encontraba con algo como esto:

Proud Rocky Horror Picture Show

y cabe decir que el grupo de contramanifestantes eran una pequeñísima mayoría que, por desgracia, tenían que estar rodeados por la policía para evitar roces innecesarios.

"¿Por qué se llama Golden Gate si es rojo?"

Enaniya, como siempre, haciendo aportaciones interesantes. La respuesta, en la pagina web del propio Puente de Golden Gate. Traduzco directamente:

El término Golden Gate se refiere al Estrecho de Golden Gate, que da entrada a la Bahía de San Francisco desde el Océano Pacífico. El estrecho mide tres millas de largo y una milla de ancho con corrientes de entre 4.5 y 7.5 nudos. Al parecer, el nombre de "Chrysopylae" o Golden Gate se debe al Capitán de la Armada John C. Fremont, alrededor 1846.

El Puente de Golden Gate siempre ha sido pintado de color naranja bermellón, conocido como "Naranja Internacional". El arquitecto consultor Irving Morrow seleccionó este distintivo color naranja, por encima del negro carbón o el gris acero, porque está en mejor armonía con el entorno natural, ya que es un color cálido como las masas de tierra que le rodean, y que contrasta con los colores frescos del cielo y el mar. También produce una mayor visibilidad para los barcos que pasan por el estrecho. Si la Marina de EE.UU. se hubiera salido con la suya, el Puente se hubiera puntado negro con rayas amarillas para asegurar una aun mayor visibilidad para los barcos.


Enaniya, ¿contesta esto tu pregunta?

El camino hacia mi estabilidad laboral en la investigación: el desenlace

Al final, el momento de la decisión llegó hace un par de meses.

He compartido aquí el conocimiento de los procesos de búsqueda de trabajo tanto en España como EE.UU. que he adquirido, primordialmente, porque, por suerte, tuve éxito. Un grandísimo contacto que quedó abierto (Topo, ¿remata esto tu pregunta?) al dejar mi querido país me sirvió para recibir una oferta de trabajo interesantísima del Instituto de Investigación en Energías Renovables, perteneciente a la Universidad de Castilla y La Mancha. Cuando todo parecía que se dirigía a una opción única y sin posibilidad de elección, la paliza de enviar candidaturas por medio país también dio su fruto aquí, en EE.UU., en forma de una oferta para incorporarme al Lawrence Berkeley National Laboratory, al lado de San Francisco (¿a qué ahora atáis cabos sobre qué me llevó allí en enero?).

Ambas ofertas eran impresionantes. Ambas implicaban un camino definido (cosa rara en España, como ya dije anteriormente) hacia la estabilidad. Ambas me ofrecían la posibilidad de trabajar con un grupo humano experto, aunque en el LBNL la masa crítica fuera mayor. Incluso a nivel de equipos disponibles, el IER no queda todo lo atrás que se podría esperar, aunque, claro está, sigue estando por debajo, ya que competir con uno de los mejores centros de investigación de EE.UU. no es ninguna tontería. Pero, claro, Albacete está a 5 h de casita...

Al final, lo que acabó decidiendo fue un poco de todo. Quizás el empujón final nos lo dio nuestra querida burocracia española, en forma de plazo de entre 8 meses y un año y medio (sobre esto tendría que hablar algún día) para que Cristina pudiera recibir una resolución al respecto de la convalidación de su título universitario, puesto que no entraba en nuestros planes retrasar más las cosas. Eso, unido a un salario astronómico (para no dar demasiados detalles, os diré que un salario de contratado Ramón y Cajal palicedece a su lado, incluso teniendo en cuenta la diferencia de coste de vida), a unas condiciones de cobertura sanitaria impresionantes (cosa clave en este país), a la perspectiva de trabajar al lado de científicos líder en el campo de las baterías de litio, a la posibilidad de vivir muy cerquita de una gran y bella ciudad como San Francisco, y, sobre todo, al hecho de que nos da la oportunidad, a Cristina y a mí, de seguir adelante con nuestra bonita historia, decantó la balanza a favor del Lawrence Berkeley National Lab. Me incorporo el próximo mes de septiembre y es un trabajo con vocación de continuidad a medio-largo plazo. Nada de dos años y a tener que buscar otra cosa. Y mucho de, por ahora, ver la vida en España muy lejos. Y es que, por desgracia, todo no puede ser.

Por tanto, siguiente movimiento, de Long Island a la Bay Area. Pero, antes, muchas cosas excitantes tienen que pasar y alguna que otra historia con menos rollo aquí tendré que dejar.

Recordando el Golden Gate

Me he encontrado con este vídeo temático del Golden Gate en Diario del Viajero, y me ha parecido que vale la pena que lo comparta con vosotr@s, en homenaje a las entradas dedicadas a San Francisco en este blog:


Golden Gate Bridge de Max Wilson en Vimeo.

Por si os interesa, la música es de Sigur Rós, unos habituales en mis tardes de trabajo (como demuestra su novena posición, a día de hoy, en "La música de un emigrante").

San Francisco: una foto resumen

Me vais a permitir que vuelva a poner esta foto:


El puerto, los leones marinos, las colinas... he aquí una foto que resume casi a la perfección lo que pudimos ver en San Francisco. ¿Queréis ver dónde está tomada? Muy sencillo, aquí (vía cgredan blog, haced girar el muñequito y veréis la panorámica). Y si os apetece pasearos por la ciudad como si estuviérais allí, no olvidéis visitar Chinatown, Union Square o el Golden Gate Park.

Con esto se acaba (¿por fin?) la serie temática de entradas sobre San Francisco. Si os apetece ver todas las fotos de golpe, pasáos por mi perfil de Flickr.

¿Qué c%#*@#& es esto?


Se aceptan opiniones...


ACTUALIZACIÓN, 03/03/08, 23:25 h: Pues sí, es el Golden Bear (Oso Dorado), la mascota de la Universidad de California en Berkeley, al ladito de San Francisco. No me negaréis que la estatuita es fea de narices...

¿La calle más sinuosa del mundo?

Eso es lo que dice la leyenda al respecto de la calle Lombard en San Francisco. Y la verdad, así a primera vista, lo parece, ya sea desde arriba:


o desde abajo:


Evidentemente, para llegar a ella hay que patearse unas cuantas cuestas (si no, no sería San Francisco, leñe), pero las vistas, cómo no, son de las que valen la pena:


También cuenta la leyenda que la forma de la calle no es fruto del capricho ni de la vacilada del arquitecto o ingeniero de turno, sino que tenía un motivo muy pragmático detrás: cuando no había coches y la gente se movía en carromatos (sí, San Francisco ya existía entonces, guasones), podéis imaginar que pocos caballos habría que pudieran subir tamañas cuestas. El objetivo de hacer el camino tan curvo es que, como la física bien describe, éste se vuelve automáticamente menos empinado (ergo, de aquí que las carreteras que suben montes nunca van directas a la cima) y el acceso a los hogares se hacía posible más allá de la caminata.

Ahora, ¿es realmente la calle más sinuosa del mundo? Pues los hay que no están de acuerdo, pero mi ignorancia me impide opinar más allá del vaivén lateral de cabeza que produce ver una cosa así en medio de una gran ciudad y contemplar los coches yendo a 2 kilómetros por hora para recorrer dos curvitas de ná.


[Éstas fotos de San Francisco y otras anteriores las podéis ver en mi perfil de Flickr]

[NOTA FINAL: El lunes que viene me voy otra vez para California, pero, esta vez, a Lake Arrowhead, a 2 h de Los Ángeles (no, no creo que pueda visitar la ciudad... otra vez será). Dado que estaré allí toda la semana que viene, dudo que haya actividad por aquí. Nos vemos en unos 10 días...]

Trocitos de España en... San Francisco

Ya os he enseñado alguna vez alguna vez (1, 2, 3 y 4 veces, más concretamente) que España está por todas partes y me acompaña en mis aventuras por EE.UU. Pues bien, San Francisco no es una excepción. Fijaos qué es lo que me encontré en una tarde de paseo por el Golden Gate Park:


No me miréis con cara de que me he vuelto tarumba y haced el favor de mirar más de cerca a la placa que hay en medio del soporte de piedra del busto:


Sí, en San Francisco también conocen de la genialidad de Miguel de Cervantes Saavedra y le dedican un busto conmemorativo. Y no está en cualquier sitio. Es fácil de encontrar puesto que está al lado del Museo M.H. de Young y no muy lejos de la pedazo de Academia de las Ciencias de California, dentro del Golden Gate Park, un parque que, para orgullo de los californianos y vergüenza de los neoyorquinos, resultar ser hasta más grande que el mismísimo Central Park de NYC (4.1 km² contra 3.41 km²). Para que os hagáis una idea, aquí una espectacular vista aérea que me he encontrado por ahí (=Wikipedia):

y que está compartida bajo licencia de documentación libre de GNU.

[Éstas fotos de San Francisco y otras anteriores las podéis ver en mi perfil de Flickr]

Para las cuestas de San Francisco, transporte eléctrico

Como os podéis imaginar, las continuas cuestas que un vehículo debe afrontar en San Francisco no son ninguna tontería a nivel de consumo de combustible, ahora que está tan de moda hablar de ello. Pues bien, en San Francisco, donde siempre han sido muy ecologistas, ya hace tiempo que tienen el problema "superado". Allá donde las cuestas son más duras, desde el centro de la ciudad al Fisherman's Wharf, la solución es el cable car, que dicen ellos, o tranvía, en una lengua que seguro que entenderéis mejor.

Y la verdad es que los vehículos tienen su gracia:

Seguro que alguien que haya vivido en Barcelona durante muchos años recordará no sin cierta nostalgia cuando vehículos como éste recorrían sus calles. Y es que muchos de los que se encuentran por San Francisco son reutilizados de otras ciudades del mundo, como se puede ver en la lista al final de esta página.

Sin embargo, no sólo de tranvías vive la ciudad. Los autobuses parecen normales, pero no lo son: los hay que tienen un motor híbrido eléctrico-diesel y los hay que son 100% eléctricos, los cuales se pueden distinguir porque siguen el cableado típico de tranvía (ver enlace completo de donde sale esta foto aquí). Y no, no os penséis que la cosa sólo tiene que ver con la reducción de emisiones relacionadas con el quemado de la gasolina, ya que los autobuses sin motor de combustión (lo que ellos llaman trolley-buses) ya hace 80 años que rondan por las calles de la ciudad.

San Francisco, ciudad portuaria

Si miráis un mapa de San Francisco, veréis que está prácticamente rodeada de agua: el Océano Pacífico a un lado, y la Bahía de San Francisco al otro. Por supuesto, esto lleva a que la ciudad tenga puerto. La zona portuaria más popular es el Fisherman's Wharf, en la zona noreste de la ciudad.

A pesar de que existen lo que sería equivalente a cofradías de pescadores que todavía operan allí, este barrio se ha convertido en uno de los activos turísticos de San Francisco y muchos de los barcos que veis en esta foto:


son, en realidad, embarcaciones turísticas que ofrecen navegar por la bahía por un módico precio.

Eso sí, dado que su actividad original continua, en San Francisco abunda el pescado y el marisco. Incluso se puede encontrar uno con calles como ésta:


en la que todo son paraditas de comida rápida


aunque no la que imagináis. No ofrecen hamburguesas, sino fritangas de pescado, marisco cocinado al vapor y abierto por ellos, o el famoso clam chowder servido dentro de un bol de pan, que es la marca identificadora de una de las grandes compañías de la ciudad: Boudin. Brevemente, el clam chowder es una crema a base de almejas que tiene origen en Nueva Inglaterra (zona noreste de EE.UU. que comprende estados como Massachussets), a la cual en Manhattan le añaden tomate para darle el toque neoyorquino.

Por supuesto, toda zona de costa que se precie debe tener alguna playa, aunque sea pequeña. Pero, aunque ésta no es una excepción:


no parece ser, precisamente, un sitio donde la gente se vaya a dar un chapuzón.

[Éstas fotos de San Francisco y otras anteriores las podéis ver en mi perfil de Flickr]

Un rincón en San Francisco

Algun@s os preguntaréis qué le veo a esta foto:

Pues el paraje ajardinado-boscoso, casi de jardín botánico, iluminado a medias por la oportuna farola y, de fondo, el contraste que te recuerda que estás en una gran ciudad, en forma de la Torre Coit, uno de los monumentos emblemáticos de la ciudad. Un cúmulo de contrastes es lo que captó mi mirada.

Eso sí, recordemos que San Francisco es la ciudad de las colinas. Ahora fijaos en esta foto y deducid por dónde puede estar ese rinconcillo:

El que algo quiere algo le cuesta... pero, vamos, sólo un poco, ¿eh?


[Éstas y otras fotos de San Francisco en mi perfil de Flickr]

San Francisco, ciudad de colinas

Si una cosa puede hacer uno en San Francisco es ejercicio. Mirando un mapa cualquiera de la ciudad comprobaréis la cantidad de barrios que tienen la palabra "hill" (traducido, colina) en su nombre. O sea, que es fácil encontrarse en medio de una calle en el que a un lado queda una subida considerable:



y, al otro, una bajada no menos considerable:



Evidentemente, si un@ hace turismo como a mí me gusta, es decir, pateando la ciudad, pues la paliza física es considerable. Eso sí, la recompensa viene en forma de fotos como ésta:



y, la verdad, se te quitan los males al ver panorámicas así.

[Éstas y otras fotos de San Francisco en mi perfil de Flickr]

San Francisco... y habitantes inesperados

Andaba yo haciendo fotos de las vistas de San Francisco desde el Pier 39, algo equivalente al Maremagnum en Barcelona, y encontrando vistas como éstas:


¿Veis unas formas raras encima de los bloques de madera que flotan en el agua? Yo también, así que miremos más de cerca:

¡Anda! Pero si son... ¡leones marinos!

No se trata de ningún acuario abierto al público, sino que estos leones marinos son unos habitantes más del puerto de San Francisco desde finales de los 80. La Bahía en la que se encuentra la ciudad es una zona concurrida por estos animales en invierno debido a la abundancia de arenques en sus tranquilas aguas. Los lugareños estaban acostumbrados a verlos en Seal Rock (traducido, la Roca de las Focas), en el océano, justo al otro lado de la ciudad. Qué llevó a los leones de mar a empezar a frecuentar el embarcadero K del Pier 39 no está claro, si bien hay teorías que dicen que el terremoto de 1989 tuvo que ver o que los animalicos se han dado cuenta de que en la Bahía están más a salvo de depredadores como orcas o tiburones.

Lo que cuenta es que la población de leones marinos en el puerto ha llegado a alcanzar cotas superiores al millar, por lo que se han convertido en una atracción más del lugar, algo que en este país se sabe explotar muy bien, con actos de conmemoración de su llegada incluídos.

Por cierto, que estas criaturas también parecen a nosotros en muchas cosas. Por ejemplo, les gusta tomar el sol. Fijáos con detalle en las fotos y encontraréis ejemplares de lado o hasta boca arriba.

[Éstas y otras fotos de San Francisco en mi perfil de Flickr]

Y a lo lejos...


...sí, el Golden Gate. Ya he vuelto de San Francisco, feliz de ver que el puente vuelve a estar en su sitio después de los destrozos de cierto supervillano magnético. A ver si acabo de recuperar el ritmo de antes de Navidad y voy sacando alguna cosilla por aquí. ¿Peticiones? ¿Sugerencias?